NIVES MEROI Y ROMANO BENET · Sábado 25-N · 20:00 horas

PONENCIA:

IN CIMA. INSIEME

nieves-meroi-y-romano-foto-webEsta historia comienza (mal) pero termina (bien) en el Kangchenjunga, la tercera cumbre más alta de la tierra, una de las más difíciles de escalar. Es una historia épica, no sólo de alpinismo, sino sobre todo de amor y de superación interior.

Estamos en el 2009 y Nives Meroi se encuentra, junto con otras dos alpinistas, en la carrera por convertirse en la primera mujer en conquistar los 14 ocho miles del planeta. Como siempre ha hecho, afronta el Kangchenjunga, su 12ª cima, junto con su marido Romano y sin ayuda: ni porteadores de alta montaña ni oxígeno. Al mismo tiempo, mientras los medios de comunicación se encargan de agrandar la gesta, Nives no es insensible a la llamada de la fama, que le está arrastrando a un juego que lo le pertenece.

Pero a poca distancia de la cumbre, Romano no se siente bien y enferma. ¿Qué hacer ahora, Nives? ¿Continuar sola y conquistar otra cima que sería muy útil para la victoria, como muchos le habrían sugerido? No, ella no duda. Abandona su propósito porque no quiere dejar a Romano. Así termina el primer acto de esta historia.

Le siguen otros tres, en los que entran en escena la enfermedad, la complicidad, la capacidad de esperar, las ganas de reaccionar sin desanimarse cuando se toma una vía equivocada. Para llegar al final feliz en que el Kangchenjunga se deja conquistar por Nives y Romano, que en un cara a cara puro con la naturaleza han comprendido el sentido profundo de la vida. Rodeados por el impresionante escenario del Himalaya, las emociones se acompañan por la las palabras y viceversa.

Y como en las mejores historias, hay otro final. Tras el Kangchenjunga, Nives y Romano retoman sus ascensiones, hasta el 11 de mayo de 2017, cuando juntos tocaron la cumbre del Annapurna (8.091 metros).

Meroi y Benet se convirtieron así en la primera pareja del mundo en haber escalado juntos los 14 ocho miles sin oxígeno ni sherpas.

CURRICULUM:

Nives Meroi es una de las mejores alpinistas del mundo. En su carrera, ha subido trece de las catorce montañas más altas del mundo (más de 8.000 metros), todos sin oxígeno ni porteadores de gran altura.

Comenzó a subir montañas a los 15 años de edad, y a los 17 comenzó a hacer rutas de escalada en roca. A los 19 años conoció a Romano, quien se convirtió en su compañero de escaladas y, más tarde, su compañero de vida.

En su carrera han escalado algunas de las rutas más difíciles en los Alpes, convirtiéndose en figuras clave en eventos como la primera ascensión invernal de la pared norte del Piccolo Mangart di Coritenza y el ascenso de Cengia degli Dei sobre la Jof Fuart. Con el tiempo, su amor de las montañas ha inspirado a explorar lugares cada vez más lejanos, lugares donde el aire se enrarece y, como Nives dice, “cada paso se convierte en un esfuerzo de voluntad”.

Su montañismo es luminoso y limpio – ellos suben sin tanques de oxígeno, sherpas de altura o campamentos preorganizados. Los Andes, el Himalaya, el Karakorum… Han sido muy exitosos escaladores, con logros como el ascenso de tres montañas de más de ocho mil metros en sólo 20 días en 2003 (Gasherbrum II, Gasherbrum I y Broad Peak). Era sólo parte de la segunda cordada para conseguirlo y Nives fue la primera mujer en alcanzar esta meta. También hubo un importante logro en el K2, cuando se completó el ascenso y descenso en tan sólo cinco días, completamente solos. Y ahí estaba el Everest, la montaña más alta del mundo, que subieron sin oxígeno ni sherpas. Luego llegaron el Lhotze y Kangchenjunga… hasta la cumbre del Makalu, el 12 de mayo de 2016. Hasta ese momento, Nives y Romano han subido trece de los catorce “ocho mil” de las montañas.

La gesta se culminó el pasado 11 de mayo, día en el que Nives y Romano tocaron la cumbre del Annapurna.

El montañismo es un estilo de vida, donde la fuerza de voluntad, pasión y humildad son lo que se necesita para triunfar y donde cada contratiempo sólo te impulsa más a comenzar de nuevo y tener éxito la próxima vez. Estas son las historias que a Nives le gusta contar.

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